¿Un nuevo Comité Olímpico Dominicano?

Ideas y criterios que justifican la restructuración funcional de casi todo el Movimiento Deportivo Dominicano.

El deporte dominicano requiere en estos momentos un relanzamiento de su imagen institucional ante la Sociedad Dominicana, conglomerado humano que con el pago religioso de sus impuestos, financia permanentemente todas las acciones gerenciales técnicas y logísticas, para que tanto los organismos olímpicos, como los estatales, desarrollen sus respectivos programas de trabajo año tras año.

Autor: Agustín Cortés

Tanto el Comité Olímpico Dominicano (COD) como el Ministerio de Estado de Deportes y Recreación han dado pasos importantes para tratar de llevar a cabo una alianza estratégica que favorezca a una parte significativa de los involucrados en las acciones del Músculo y la mente en el país, haciendo énfasis especial en los atletas y técnicos. A esa labor conjunta han logrado atraer mediante la firma de un acuerdo rubricado a mitad del año 2019, al Ministerio de Estado de Educación y una parte mínima de los Ayuntamientos. Concretizar e implementar esa labor de manera sistemática, aportaría al Movimiento  Deportivo Nacional un impulso trascendente hacia su desarrollo sostenido.

Los organismos de base del Deporte Dominicano, incluidas las Federaciones, Uniones Deportivas, Asociaciones, Clubes y Ligas serían altamente beneficiarias con una estrategia laboral con esas características, pues tendrían laborando el año entero sus equipos técnicos. Las instituciones de las dos provincias metropolitanas y aquellas del interior del país, necesitan recursos para llevar a cabo la noble e importante tarea de integrar a la práctica deportiva, recreativa y cultural, los potenciales talentos atléticos y culturales de sus respectivas comunidades. Con ese concepto funcional resuelto, sus preocupaciones materiales serían mínimas.

Esa labor de acercamiento institucional requiere inversión constante de recursos económicos y humanos entre las partes, sin que esto signifique que uno solo de ellos será el responsable de la inversión necesaria. Lo interesante del caso es que los tres (3) organismos involucrados en esta acción, poseen recursos suficientes para materializar este acuerdo de trabajo en cuanto se lo propongan.

Esta dinámica laboral requeriría una necesaria revisión de las estructuras deportivas nacionales, con énfasis especial en las Federaciones, Asociaciones, así como las Uniones Deportivas, Clubes y Ligas. Estas tendrían que asumir un mayor peso y responsabilidad en la toma de decisiones de sus propias estructuras, y en aquellas de superior jerarquía.

Esa nueva concepción dirigencial tendría que contar con la buena voluntad y disposición institucional del Comité Olímpico Dominicano (COD), estructura fundamental del Deporte Dominicano, cuyo contexto directivo no ha variado en más de cuarenta (40) años.

En consecuencia, urge que la misma, sus cuadros directivos principales y su base federativa impulsen un amplio y contundente proceso de reingeniería institucional. Los objetivos de ese gran proceso de crecimiento podrían verse como una contradicción a los planes particulares de algunos dirigentes del Comité Olímpico Dominicano (COD) en estos momentos. Al final del túnel, tanto ellos como la Familia Deportiva, y la Sociedad Dominicana en sentido general, entenderán en su justa dimensión lo que podría ser el más dinámico proceso de revisión y actualización de las estructuras olímpicas y deportivas en el Continente Americano.

En ese sentido, cobra valor ante la opinión pública nacional e internacional, plantearnos algunas de las inquietudes que ese proceso de reingeniería del Deporte Dominicano  requiere para lograr una parte significativa de sus objetivos, tomando en cuenta que del siglo veinte y uno (XXI) ya han transcurrido 22 años. Entre esos necesarios puntos de vista, planteamos las siguientes:

  1. ¿Ya están convertidas en Organizaciones sin Fines de Lucro (ONG´s) todas las Federaciones, Asociaciones, Clubes y Ligas del Deporte Dominicano?
  • ¿Resulta necesario en estos momentos, modificar el periodo de tiempo dirigencial en las Federaciones, Asociaciones, Clubes y Ligas de todo el país   
  • ¿Entenderán y aceptarán los actuales directivos del Comité Olímpico Dominicano (COD), sus Federaciones y Asociaciones afiliadas, este necesario proceso de transformación y actualización institucional de cara a los próximos treinta (30) años del siglo en curso?
  • ¿Incidirá el proceso de reingeniería institucional del Comité Olímpico Dominicano (COD) en las distintas estructuras eleccionarias y administrativas del Deporte a nivel Continental?
  • ¿Tendrán la voluntad política y la fortaleza institucional los dirigentes deportivos que hoy dirigen el Comité Olímpico dominicano (COD), para tomar las decisiones que garanticen la transformación integral del Deporte Dominicano en los próximos treinta (30) años del siglo en curso?
  • ¿En qué dimensión el Ministerio de Estado de Deportes y Recreación, debe participar en ese proceso de transformación de las estructuras olímpicas dominicanas?
  • ¿Será el 2022 el año de las transformaciones olímpicas dominicanas?
  • ¿Creará el presidente actual del Comité Olímpico  Dominicano, el escenario legal e institucional para que se dé esa Revisión y Actualización del Deporte Dominicano?
  • ¿Planteará ese necesario proceso de revisión y actualización institucional, una programación de desarrollo y planificación del Deporte Dominicano en periodos de 5, 10 o 20 años?
  1. ¿Entenderán como un proceso vital del desarrollo Deportivo Dominicano y del organismo, los actuales miembros del Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Dominicano (COD) y de cada una de las Federaciones Afiliadas?
  1. ¿Servirá de ejemplo al país y al mundo este modelo especial de Asamblea Constituyente en el Deporte de la República Dominicana?
  1. ¿Revisará y actualizará el Comité Olímpico Dominicano (COD), la manera tradicional de manejar los asuntos eleccionarios y administrativos que ha adoptado de instituciones y personajes del Movimiento Olímpico Continental y Mundial durante más de cincuenta (50) años?  
  1. ¿Quienes serán los integrantes de esta vital jornada de reorientación institucional de nuestra estructura olímpica, denominada “Asamblea Nacional Constituyente del Deporte Dominicano”?
  1. ¿Debe el Comité ejecutivo del Comité Olímpico Dominicano promover la presencia activa de dirigentes del continente y el mundo, en su Asamblea Constituyente a modo de testigos de su proceso de crecimiento institucional?
  1. ¿Despoja este necesario proceso democrático de Revisión y Actualización del Comité Olímpico Dominicano (COD), la permanencia activa en sus estructuras técnicas y administrativas a dirigentes con treinta (30), y cuarenta (40) años de servicios ininterrumpido en esa institución del Pueblo Dominicano?


REESTRUCTURACIÓN INSTITUCIONAL

Lamentablemente, las estructuras olímpicas y deportivas dominicanas en sentido general han sufrido muy pocas transformaciones en los últimos cuarenta (40) años de existencia. Esa realidad se ha movido de un lado a otro del mundo, y ha encontrado asidero en nuestro continente y el país. El método adoptado como comportamiento regular ha sido, permanecer en los cargos de dirección hasta el cansancio, o hasta que de manera abrupta los dirigentes sean echados de ellos.

Esa metodología institucional en una actividad que se supone estrechamente vinculada a las mejores acciones de la vida, no puede seguir siendo la vía para ocupar cargos electos y administrativos en organismos deportivos nacionales e internacionales. La Sociedad Dominicana y Mundial se pregunta por qué permanecer en esos puestos tanto tiempo, si supuestamente en los mismos no le garantizan pago mensual alguno por labor cumplida a quienes las desempeñan?

Una inmensa cantidad de ciudadanos se hace la pregunta una y otra vez. En ese orden somos partidarios de que el mundo deportivo debe transparentar sus operaciones a todos los niveles. No es posible continuar en este juego tan costoso para nuestra ética y nuestra moral ante los ojos siempre cuestionantes de familiares, amigos, atletas, técnicos, ejecutivos de empresas, y claro está, de todo el aparato estatal.

Soy de los que entiende que si el deporte genera recursos, como lo hace, el deporte debe pagar a quienes lo materializan de manera constante. Ahora, esa movilidad institucional y personal de recursos económicos debe ir acompañada de la más transparente estructura técnica, administrativa y eleccionaria posible. El deporte debe rendir cuentas a la Nación en todos los aspectos, y hacerlo de manera pública y constante. Nada de buscar padrinos para posponer la entrega meridiana de los informes económicos cada año.

Los cuadros directivos del deporte nacional se han hecho viejos, ancianos en sus cargos federativos. Muchos en Uniones Deportivas, Asociaciones, Clubes y Ligas. Otros se han anquilosado en las estructuras del Comité Olímpico Dominicano, ocupando diversos cargos y posiciones administrativas, de elección en elección, sin que nadie vea en esto una distorsión dentro del crecimiento institucional de las entidades. Aunque no hemos vivido de manera personal la experiencia gerencial y administrativa de los distintos Comités Olímpicos del Continente y el Mundo, entendemos que la gestión funcional es muy parecida a la nuestra, pues desde la fundación del Comité Olímpico Dominicano (COD) en 1946, la norma fue y sigue siendo, copiar las mismas estructuras dirigenciales de naciones hermanas que nos superaban en años de labor deportiva. A ello se suma el hecho de que en la medida en que hacíamos nuevos contactos internacionales dada nuestra participación en diversos eventos, aparecían nuevas experiencias dirigenciales y técnicas que se adaptaban e implementaban en la estructura olímpica del país.

Luego de transcurridos setenta y dos (72) años de la fundación del Comité Olímpico Dominicano (COD), considero oportuno y fundamental que éste sea sometido a un profundo proceso de Revisión y Actualización de todas las estructuras colegiadas y administrativas que lo integran.

¿Por qué en este momento de su vida institucional?  

Estamos cumpliendo los primeros veinte y dos (22) años del siglo veinte y uno (XXI) y no se percibe en el Horizonte Deportivo Dominicano, un llamado continental que dé al traste con las viejas estructuras, las analice, las potencialice y convierta e n herramientas catalizadoras de nuevas energías ante los retos de los próximos treinta (30) años de existencia terrenal. El deporte, actividad dinámica, novedosa, y transformadora debe concitar un gran movimiento de su base dirigencial para relanzar ante las sociedades de nuestros respectivos países un olimpismo moderno, pero con bases sólidas y transparentes. De ese proceso debe surgir un olimpismo integral de cara a cada habitante del planeta, cuya labor habitual debe estar amparada en los mismos criterios empresariales que las demás actividades del hombre y la mujer.

Desde mi punto particular de vista esa es la posición que deben asumir los cuadros directivos del Comité Olímpico Dominicano (COD), entiéndase su Comité Ejecutivo, Comité Ejecutivo de cada Federación, Unión Deportiva, Asociación Deportiva, Clubes y Ligas, para renovar y relanzar la actividad deportiva ante la Sociedad Dominicana, el continente y el mundo.

El Comité Olímpico Dominicano (COD) no es, ni debe ser una estructura que improvise sus movimientos institucionales. En consecuencia, promover y proyectar en estos momentos una inmensa revisión de sus estructuras pensando en los próximos treinta (30) años de gestión olímpica en el país, lo situaría en una de las más actualizadas y modernas de las instituciones nacionales e internacionales. Claro, cuando nos referimos a modernización y actualización del Comité Olímpico Dominicano (COD), no nos referimos a la implementación inteligente de nuevas tecnologías de información y comunicación. Nos referimos a crear los mecanismos que garanticen la estabilidad eleccionaria, gerencial y económica, sin que ello suponga un manejo mecánico y temerario de resultados y propuestas. Cada ser humano que desempeñe una labor colegiada, técnica o administrativa allí, debe saber con qué cuenta a fin de mes para sostener su familia.

El Comité Olímpico Dominicano (COD), debe ser el ejemplo a imitar en el continente, el mundo y el país, aunque no sea copiado miméticamente por muchas de las instituciones nacionales e internacionales, que también  requieren un profundo proceso de reingeniería institucional como el que estamos planteando se lleve a cabo en estos tiempos a lo  interno de su estructura.

¿Tendrán voluntad política y vocación democrática los cuadros directivos del ejecutivo del Comité Olímpico Dominicano (COD) y las Federaciones afiliadas, para impulsar un proceso de reformas de la magnitud que requiere el momento?

Planificar y renovar con proyección treinta (30) años la vida deportiva dominicana, significa organizar los distintos ciclos olímpicos, supervisar junto al Ministerio de Estado de Deportes y Recreación, la gestión habitual de las instalaciones deportivas en todo el país. Además, promover y garantizar la capacitación deportiva y profesional de todos los agentes humanos vinculados en cargos ejecutivos y puestos técnicos, dentro de las Federaciones, Asociaciones, Clubes y Ligas. En términos estamos hablando de una soberbia revolución del sistema deportivo nacional.  

Esa proyección de trabajo, que por primera vez llegaría a nuestras instituciones deportivas, implicaría además habilitar de manera coherente las propuestas para eventos nacionales e internacionales, ni hablar de mantener legalmente ordenados los aportes administrativos habitualmente facilitados por el Estado a instituciones bajo el criterio de Organismos No-gubernamentales (ONG´s).  

Si el Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Dominicano (COD) llegara a valorar, como ciertamente espero, en su calendario habitual y extraordinario, estas sugerencias, tendríamos desde el año 2022 y hasta el 2050 un organismo actualizado y moderno, conduciendo los destinos del deporte dominicano, con orientación directa sobre la juventud, su entorno familiar y provocando con sus acciones institucionales, no solo su propia transformación, sino también exigiendo la transformación dentro de la Sociedad Dominicana, de un número considerable de instituciones públicas e independientes, que se han mantenido gravitando a su antojo después de decapitada la sangrienta dictadura trujillista en 1961.

Precisamente, el Movimiento Deportivo Dominicano en todas sus estructuras debe hacer acopio del espíritu filosófico, popular y democrático que en el año 1963, impulsó y motivó el recién electo presiente Juan Bosch en cada uno de los senadores y diputados electos del país, para que integraran la Asamblea Nacional Constituyente, que dio como resultado el más apropiado y afinado reglamento de vida democrática en el país: La nueva Constitución Dominicana.

Esa mística de desprendimiento, voluntad y vocación democrática de los asambleístas del 1963, es la que debe caracterizar e impulsar a los hombres del 2022 que dirigen el deporte, la cultura y la recreación dominicana, para transformar nuestros anquilosados organismos. Sin lugar a dudas, que un salto de esa trascendencia colocaría nuestras instancias deportivas al más alto nivel de desarrollo institucional. Sin ánimos de faltarle a la modestia, estaríamos colocándonos muy por delante de diversas naciones hermanas del continente y el mundo, porque nos habríamos adelantado a diseñar los criterios funcionales por los que debe transitar el nuevo orden deportivo del país, el continente y el mundo en estos tiempos.

¿Por qué debe un país pequeño, pobre y subdesarrollado como la República Dominicana, asumir un reto tan grande ante sus congéneres de la Comunidad internacional de Naciones?

Desde el año 1946 del siglo pasado, cuando iniciamos nuestras actividades olímpicas con la creación del Comité Nacional Olímpico (CNO), hemos copiado o hemos recibido influencias directas e indirectas de naciones hermanas, sobre como manejar nuestras instituciones deportivas y los eventos que éstas organizan. Ni hablar de los reglamentos que nos imponen diversos organismos de Federaciones Internacionales antes de empezar nuestra participación en eventos continentales y mundiales.

Esa orientación inicial de trabajo resulta gratificante durante un tiempo, pero no debe ser la forma permanente en que se deben manejar los aspectos técnicos y administrativos en una actividad que ha cambiado tanto en el país y el mundo.

Nuestro deporte en sentido general no es el de mayor importancia en el continente o el mundo, pero aún siendo pequeño, despierta ciertos celos en algunas disciplinas ante naciones hermanas de mayor potencial físico, económico y técnico que el nuestro.

Sin lugar a dudas somos una nación sumamente privilegiada en materia deportiva, pues aún con nuestras desventajas geográficas, económicas y técnicas, hemos podido mantener de manera decente la imagen del país ante la comunidad olimpiaca internacional. A ello se suma la calidad de nuestros delegados y representantes ante organismos regionales, continentales y mundiales. Su participación activa en seminarios, asambleas y congresos de la especialidad, les ha valido lo suficiente como para ocupar cargos trascendentes, tanto dentro del rango amateurs, como del profesional.

¿Las condiciones están dadas en nuestro sistema deportivo estatal y olímpico para impulsar las transformaciones que se requieren para planificar su desarrollo durante los próximos treinta (30) años?

Luego de cumplidos cuarenta y dos (42) años de gestión por parte del Bloque Olímpico en el deporte amateurs dominicano, entendemos que es propicio el momento para que sus integrantes principales, tanto los pasados como los nuevos de esa estructura deportiva independiente colaboren con la organización y desarrollo de cada jornada de crecimiento institucional. Ellos más que nadie en el país, deben ser los más interesados en que el Comité Olímpico Dominicano (COD), impulse un gran proceso de transformaciones institucionales, que actualicen y dinamicen la vida activa de una organización llamada a servir a la Sociedad Dominicana, teniendo en cuenta, que desde su fundación, el 28 de enero de 1946, la Sociedad Dominicana es la que financia todas sus actividades.

Ese equipo humano, adulto en edad, relaciones y experiencias, siempre ha contado con un fabuloso grupo de colaboradores externos, en los cuales se ha apoyado para lograr metas y objetivos en el ambiente deportivo estatal y privado. En diversas situaciones de las distintas gestiones (once “11” de cuatro años cada una hasta el momento) desempeñadas, por el Bloque Olímpico en el Comité Olímpico Dominicano (COD), esos amigos del deporte han facilitado soluciones estratégicas para garantizar la fluidez gerencial de las mismas, y por supuesto, del componente técnico-deportivo.  

Durante once (11) gestiones de cuatro (4) años cada una, han solidificado algunas de las estructuras administrativas y técnicas del deporte olímpico nacional, pero han descuidado en grado extremo la organización y desarrollo de las Federaciones que son su fuente directa de trabajo. Pero donde colmaron la copa fue en su deliberada intención de desconocer el profundo trabajo de su base operativa y funcional, aquella que desde el 1963 se ha sacrificado sin pedir nada a cambio, la cantera de donde surgen las figuras que representarán nuestra identidad tricolor: Asociaciones, Uniones Deportivas, Clubes y Ligas.

Esa metodología de trabajo del bloque olímpico y sus distintos representantes en el Comité Olímpico Dominicano (COD) desde el año 1982, también ha imposibilitado que las asociaciones de cada Federación y las Uniones Deportivas, desarrollen sus cuadros dirigenciales. Esa retranca al debido proceso democrático que tanto criticamos a los partidos políticos dominicanos y del mundo, ha sido el método que en mayor medida se ha vivido y se ha experimentado con énfasis en mucho tiempo en el deporte dominicano. Esa debilidad institucional ocurre de arriba abajo en toda la pirámide olímpica, y al parecer a ningún integrante del bloque olímpico le ha interesado cambiarla para transformarla y adecuarla a los nuevos tiempos.

MANEJO DE FONDOS PÚBLICOS

Al parecer muchas de nuestras estructuras olímpicas todavía no saben que manejan fondos públicos para desarrollar sus actividades anuales, y cometen faltas graves en el manejo de esos fondos estatales. El Comité Olímpico Dominicano (COD) en los últimos tiempos ha motivado junto al Ministerio de Hacienda y otras instancias estatales, seminarios, charlas y talleres para conjurar este mal de fondo; Indudablemente, esas decisiones son válidas, pero sólo resuelven una parte mínima de nuestra compleja estructura deportiva. El mismo Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Dominicano (COD) rehúye presentar su informe económico anual del año Dos Mil Veinte y Uno (2021) al Ministerio de Hacienda, y enfrenta la repulsa pública del deporte y el país por un  vergonzoso manejo dado a las dietas de la delegación dominicana ante los Juegos Olímpicos Tokio 2021. Si ese terrible comportamiento ocurre a ese nivel, que se puede exigir a los organismos intermedios y de base.  

El Comité Olímpico Dominicano (COD), completo sabe que más del ochenta por ciento (80%) de los dirigentes de sus Federaciones, Asociaciones, Clubes, Ligas y Uniones Deportivas, no poseen formación profesional que les permita obtener los recursos económicos para su sostenimiento personal y familiar. Esa necesidad prioritaria de cada ser humano, empuja de manera directa e indirecta a que muchos de nuestros cuadros directivos caigan en la debilidad del dinero mal habido, y en consecuencia, sean víctimas de los arreglos particulares que evitan expulsiones y difusión pública de casos.

A ello se agrega el compromiso antiético que deben asumir ante quienes se muestran como los -Salvadores- de su moral, porque han decidido archivar de manera momentánea, no permanente, el o los expedientes que corroboran la mala actuación de cualquier directivo, sobre todo, presidente, tesorero o secretario general de una Federación, que ha sucumbido ante la tentación del dinero institucional y sus necesidades familiares.

El Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Dominicano (COD) debió buscar soluciones a esa  perversa realidad hace treinta (30) años. Por lo menos de ese tiempo hasta el presente, nuestros cuadros deportivos tendrían una mejor actitud ante sus responsabilidades, y otras opciones de vida, para no tocar los recursos que el Ministerio de Deportes, el Programa Solidaridad Olímpica Internacional, el CRESSO y diversos patrocinadores ponen en sus manos, a través del Comité Olímpico Dominicano (COD).   

Lamentablemente, durante la gestión deportiva 2000-2004 y la celebración en el país de los Juegos Panamericanos 2003, el dinero corrió a borbotones por las manos de nuestros dirigentes federados. Por decisión del Ministro del momento, las federaciones pasaron a  recibir directamente los recursos planificados y consignados cada año para sus actividades programadas. Esa misma actitud asumió el Ministro siguiente que se mantuvo en el cargo por espacio de ocho (8) años.

Ese ingrediente novedoso, que se creía favorable al desarrollo deportivo nacional, trajo serias consecuencias al movimiento olímpico dominicano. La mayoría de las federaciones y sus dirigentes no tenían formalmente preparado un sistema contable que les permitiera rendir los informes cotidianos, y adecentar sus operaciones financieras bajo la nueva modalidad.  Esa misma realidad estaban viviendo las Asociaciones, Uniones, Clubes y Ligas, con los chelitos que algunos recibían al año.

El Comité Olímpico Dominicano (COD), que debió intervenir imponiendo una metodología administrativa que impidiera la fiesta y desfilfarro de los recursos del Pueblo Dominicano, dejó al criterio de casi todas las federaciones y sus directivos, el manejo de los recursos aportados mensualmente por el Ministerio de Estado de Deportes. En la mayoría de los casos, quienes estaban al frente de las mismas en ese largo periodo de doce (12) años, adoptaron la posición más cómoda: administrar como ventorrillo una empresa de millones de pesos.

Ese nivel de situación se mantuvo inalterable hasta el periodo gubernamental 2012-2016, cuando el nuevo ministro deportivo decidió solicitar informes y detalles del gasto hecho por cada federación deportiva mensualmente. En ese periodo de cuatro (4) años, recordamos grandes diferencias entre el Comité Olímpico Dominicano (COD), y el ministro de turno, pero más imperativas eran esas diferencias de parte del ministro que del Comité Olímpico Dominicano (COD) hacia él. Caso raro, pues siempre del Comité Olímpico Dominicano (COD) enfrenta de manera pública y gallarda a los ministros deportivos. En esa ocasión, estos últimos guardaron sus siempre afiladas garras para usarlas cuatro (4) años después. Su dócil actuación ante ese normal llamado gerencial, demostró que el aparente gigante del deporte dominicano, estaba soportado en pies de barro.     

La observación pasiva del Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Dominicano (COD) a la exigencia planteada por el Ministerio Deportivo en torno a la entrega mensual de recursos económicos a cada federación, les permitió determinar cuán grande eran las necesidades personales y familiares de muchos de sus cuadros directivos. Se presentaron serias diferencias entre varios miembros de los distintos Comités Ejecutivos de estas organizaciones. Lamentablemente, el Comité Olímpico Dominicano (COD), usaba y usa todavía, la vieja práctica de intervenir las federaciones con los casos de mayor envergadura económica y dimensión pública. Esas intervenciones administrativas, técnicas y logísticas han sido siempre un arreglo de aposento con los dirigentes menos beligerantes y sobre todo, con aquellos comprometidos con los postulados tradicionales del Bloque Olímpico. Ante esa perniciosa realidad, resulta esencial y urgente reclamar una Asamblea del Deporte Dominicano, para refundarlo sobre nuevos y seguros cimientos éticos y morales.

En gran medida, esa es la metodología que ha permitido que durante cuarenta y dos (42) años, el Comité Olímpico Dominicano (COD) se haya manejado bajo los criterios mesiánicos, antideportivos, y anti-olímpicos de un mismo grupo de amigos y compadres.

Unos y otros se auxilian para mantener un supuesto equilibrio con las organizaciones que integran el Comité Olímpico Dominicano (COD) y sus organismos de base (Federaciones, Asociaciones y Uniones Deportivas) operativa.

En esencia, ambos grupos sólo persiguen mantener sus intereses económicos, sociales y políticos, tanto dentro como fuera del sistema, a buen resguardo.

En su  extensa  y amarga caravana de más de cuarenta  y dos (42) años, esos dirigentes de pacotilla, ocupando cargos y funciones bajo el manto protector de un esquema eleccionario hipertrofiado, han vociferado a los cuatro (4) vientos su gran obra de trabajo deportivo desde esa plataforma olímpica, sin reconocer los verdaderos sobreros del Deporte Dominicano: Clubes, Ligas, Asociaciones y Uniones Deportivas. Definitivamente, ha quedado en evidencia que lo único que han realizado y de mala manera, es utilizar los recursos económicos de este pobre país para saciar a plenitud sus consabidos sueños de Reyes y Príncipes.

Defectivamente, se impone la primera Asamblea Nacional Constituyente del Deporte Dominicano, que dé como resultado un nuevo Comité Olímpico Dominicano.

Autor: Agustín Cortés Robles *

Presidente Actual de la Sociedad Deportiva Dominicana, Inc.

Pasado Presidente del Club Deportivo Cultural, organizado,

Siglo XX (CLUDECOS XX)

Pasado Presidente de la Asociación de Baloncesto del

Distrito Nacional (ABADINA)

Pasado Secretario General de la Asociación de Clubes y Ligas del

Distrito Nacional (ASOCLUDISNA)

Pasado Vocal de la Federación Dominicana de Baloncesto (FEDOMBAL)

E-mail: aguscor2001@yahoo.es

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