Creación del Ministerio de Estado del Béisbol Dominicano

Nuestra principal disciplina deportiva llega al país traída por los plantadores y técnicos de azúcar de origen cubano. Estos llegaron en 1880, contratados por los ingenios  azucareros establecidos en San Pedro de Macorís. Los cubanos practicaban el beisbol desde 1866 cuando fue introducido por los marines de Estados Unidos de Norteamérica en su territorio producto de la presencia militar y política del coloso del Norte en nuestras débiles y vecinas naciones de final del siglo XIX, haciéndolo parte de sus actividades lúdicas habituales.

Según cuentan diversos historiadores y cronistas deportivos locales, el desarrollo del beisbol fue vertiginoso dentro de la población de obreros, técnicos y ejecutivos que hacían vida cotidiana en los centros azucareros de la Región Este del país, destacando de manera especial la ciudad de San Pedro de Macorís. Precisamente, en ella el 25 de septiembre de 1886, celebraron un partido los equipos Santiago de Cuba y Angelina. Los esfuerzos económicos y logísticos para llevar a cabo el enfrentamiento deportivo correspondió a los hermanos cubanos Ignacio y Ubaldo Alomá. Datos consignados en diversas publicaciones periodísticas, bibliográficas, y asentados también en la página web del Comité Olímpico Dominicano, así lo atestiguan.  

De los dos equipos señalados es lógico suponer que El Angelina era integrado por jugadores dominicanos, pues era el nombre de uno de los ingenios del lugar, que aun hasta nuestros días se recuerda en esa provincia como gran propulsor del deporte en la denominada sultana del Este.

Cabe destacar que después de ese valioso experimento, se jugó en 1890 el primer torneo profesional netamente criollo entre los equipos Ozama y nuevo club. O sea, que en el transcurso de un década (1880-1890), ya teníamos equipos del más alto nivel técnico de esos tiempos, hecho que nos remite a pensar en la constante y extensa práctica de la disciplina deportiva en la geografía nacional luego de ese sentimental partido del año 1886.

A principios del siglo veinte (XX), según cuentan los cronistas deportivos del país, se fundaron varios clubes de beisbol, los que si bien no alcanzaban la categoría de profesionales, debido a su consistencia organizativa, han resultado ser los antecedentes fundamentales del beisbol profesional tal y como lo conocemos en la actualidad.

En los primeros diez y seis años (16) del siglo pasado se desarrollaron partidos de manera cotidiana entre equipos de aficionados y otras veces semi-profesionales, destacando entre estos hechos la fundación del equipo Tigres del Licey en Santo Domingo en 1907, y las Estrellas Orientales en 1910. Como es bien conocido, nuestra Nación fue intervenida militarmente por los Estados unidos de Norteamérica, desde 1916 hasta 1924. Como era de esperarse, las tropas interventoras impusieron un sistema de gobierno de características enteramente militar. Bajo ese mismo concepto también implementaron una serie de actividades sociales, económicas, culturales y por supuesto, deportivas, dando prioridad a la práctica y los intercambios regulares de beisbol con equipos locales.

Durante ese periodo de ocho (8) años de ocupación, según reseña el portal multimedia del Comité Olímpico Dominicano, facilitaron recursos técnicos y logísticos para formar equipos regionales, que posteriormente enfrentaban a sus escuadras castrenses.

Luego de la presencia norteamericana en territorio dominicano, llega al poder el general Horacio Vásquez hasta 1930, periodo en el cual la práctica del beisbol continúa expandiéndose a nivel nacional. Precisamente, y producto de esas actividades deportivas, en 1921 es fundado el equipo Leones del Escogido. Posterior a este gobierno surgen en el escenario político nacional los señores Rafael Estrella Ureña y Rafael Trujillo Molina como candidatos a la Vicepresidencia y Presidencia de la República. De los dos, el jefe del ejército en ese momento, general Rafael Trujillo Molina se alza con el poder político y económico de la Nación, imponiendo todo tipo de férreo control sobre las actividades del país. El  beisbol, aunque distante de la vida política nacional, no pasa desapercibido a los ojos del dictador en ciernes, quién desde muy temprano establece las nuevas reglas del país y del deporte que en mayor medida apasiona la vida de los habitantes de la que desde ese momento fue su isla hasta el día de su muerte, el 30 de mayo de 1961.

Para el tirano, tanto el beisbol como el merengue, tenían un valor político profundo ante la casi inocente Sociedad Dominicana de la época, y ambos debían contribuir a la consolidación y promoción de su estilo de gobierno.

La intención política del dictador en torno al beisbol fue tan interesada, que tan pronto asumió la Dirección del Estado adquirió el equipo Licey. En su afán por ganar cada campeonato, fusionó al Licey y al Escogido, convirtiéndolos en un nuevo equipo, denominado “Dragones de Ciudad Trujillo”.

Esa decisión provoca que Las Estrellas de San Pedro de Macorís y Las Águilas de la Ciudad de Santiago de los Caballeros (fundado en 1933), invirtieran mayor cantidad de recursos en la conformación de sus escuadras para el campeonato de 1937. Trujillo obtuvo lo que buscaba, pero arruinó económicamente los dos equipos del interior del país. Esa realidad incide de manera cardinal en el beisbol profesional del país, obligando a que el campeonato recesara por un periodo de diez (10) años.

A partir de ese momento, la atención se centró en los campeonatos y eventos de carácter amateurs que se desarrollaban en distintos espacios de la geografía nacional. Destaca en esa etapa la creación y consolidación de las novenas militares promovidas por el sátrapa y su cohorte de aduladores y asistentes. De esas escuadras surgieron los integrantes de las selecciones nacionales que representaban el país en diferentes eventos internacionales.

El beisbol profesional realmente se reanudó como un evento especial de la tiranía en 1951. Desde esa fecha hasta el 1955, los partidos entre los equipos profesionales se llevaban a cabo en el estadio de La Normal, inaugurado en 1946. Según cronistas e historiadores del país, la afición era tan grande que el gobierno dictatorial se vio en la necesidad de construir instalaciones especiales para el gran espectáculo deportivo que representaba el beisbol en aquellos años de oprobio y sumisión. En 1955 fue inaugurado el Estadio Trujillo, hoy Quisqueya-Juan Marichal. Posteriormente fueron inaugurados los Estadios Ramfis, hoy Cibao en Santiago de los Caballeros (25 de octubre de 1958) como sede para Las Águilas Cibaeñas, y el Parque Radhames (25 de noviembre de 1959) hoy Tetelo Vargas, como centro de operaciones para Las Estrellas Orientales.

Lamentablemente, la Región Sur del país no fue incluida en los planes deportivos del régimen político dictatorial y ninguna de sus diez (10) provincias (desde San Cristóbal a Pedernales) fue favorecida con una infraestructura de esa envergadura, cosa rara en la época, pues el caudillo era muy complaciente con su lar de nacimiento, la ciudad de San Cristóbal.

Esa negativa actitud del régimen dictatorial a desarrollar el beisbol profesional en la zona sur del país se mantiene hasta nuestros días. Aun viviendo bajo un régimen democrático, ni el Comité Olímpico Dominicano, ni el gobierno central, ni la Liga de Beisbol Profesional del país hacen esfuerzos técnicos, logísticos y económicos por llevar hasta los habitantes de ese vasto territorio, las incidencias de la más apasionante disciplina deportiva del país, a través del máximo evento deportivo profesional de la Nación.

Vistos los antecedentes señalados, más las disquiciones atemporales que los acompañan, nos inquiere poderosamente la atención analizar la intimidad amateurs y profesional del beisbol desarrollado desde el año 1955 hasta nuestros días en el país. Durante esos sesenta y tres (63) años de vida deportiva, el beisbol siempre ha contado con el aprecio de las clases populares, sobre todo, de la media baja y también con un escaso, pero significativo por ciento de la clase media y de la alta.

De todas las clases sociales, continúan predominando con su presencia en los estadios, las clases baja y media baja en cada campeonato. La presencia de estos en el Play se debe a la empatía comunitaria que los une a los atletas de los respectivos equipos, dada la procedencia de éstos, cuyo origen, por lo común parte de sectores humildes del país. Ese contexto social entre beisbol y los habitantes del país ha sido la clave para que la pelota se convierta en una actividad recreativa de importancia para los gobiernos y gobernantes que se han sucedido en la conducción del estado después de decapitada la terrible tiranía trujillista.

La Liga Dominicana de Beisbol Profesional (LIDOM) y los equipos que la integran han sabido hacer capital económico de un evento deportivo que conserva su valor político. Posiblemente, ese sea el mayor activo de la Liga Dominicana de Beisbol Profesional (LIDOM) y los equipos para justificar anualmente y cuantas veces sea necesario, los cuantiosos recursos que dispensa el despacho presidencial para que el evento se materialice sin ningún inconveniente año tras año.

Revisen ustedes amigos, lectores habituales de las páginas y portales deportivos, ya yo lo hice, la inversión gubernamental en el beisbol, profesional para el evento de la LIDOM, cada año, nunca es regateada por las partes. Por lo menos no se hace en público, y por lo visto siempre existe un acuerdo satisfactorio entre ellos. De todos los sectores que invierten en el beisbol profesional, las más altas sumas las provee el sector gubernamental y sin reclamar nada a cambio. Si esa inversión se hace al nivel del deporte amateurs, en las distintas disciplinas deportivas para competencias olímpicas, muchos funcionarios del Ministerio Deportivo y otros de la Presidencia de la República, externarían a través de los medios de comunicación, la necesidad de que nuestros humiles y hasta cierto punto, mal alimentados atletas, obtengan medallas y trofeos en las competencias internacionales que el Estado está obligado por ley a financiar en su totalidad. En cambio a la llamada pelota profesional del país, no se le ponen condiciones.

Lamentablemente, el beisbol profesional que nos ha acostumbrado a ver en estos últimos treinta (30) años la Liga de Beisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM) y los equipos asociados, carece de figuras trascendentes. Nos han vendido las franquicias, y sus años de existencia en la pelota rentada, y dentro de éstas suelen aparecer algunos jugadores importados y nacionales en vías de desarrollo o fuera de condiciones para los equipos de grandes ligas. Favorablemente, para la Liga Dominicana de Beisbol Profesional (LIDOM) y sus asociados el respaldo del público a su evento se hace evidente en el Round Robin y en la serie final. La serie regular sigue siendo un grave dolor de cabeza mercadológico, que sólo se compensa con la extraordinaria inversión del gobierno y ciertos renglones publicitarios dispuestos en los estadios, en los uniformes de los equipos (Home – Club y Visitante), así como en la difusión televisiva y radiofónica de cada uno de los partidos. Pero el capital que pesa allí cada año, es el que dispone cada gobierno para que el evento se materialice.

Indudablemente, la estructura que representa la Liga Dominicana de Beisbol Profesional (LIDOM) con el constante respaldo estatal, puede y debe hacer mucho más por el desarrollo del beisbol profesional y amateurs del país. Sobre todo, por el beisbol aficionado, categoría que forma parte integral del Comité Olímpico Dominicano. Como ustedes han podido observar, esas cuatro (4) entidades deportivas, el Comité Olímpico Dominicano (COD), Ministerio de Estado de Deportes y Recreación (MINERD), Federación Dominicana de Béisbol Aficionado (FEDOBE) y la Liga Dominicana de Beisbol Profesional (LIDOM) se ponen de acuerdo para estructurar el equipo que nos representará en el clásico mundial de beisbol. Esos cuatro (4) grupos del Deporte Dominicano, unen voluntades para presentar esa escuadra durante un evento diseñado, y organizado, además de mercadeado, por la Major League Baseball (M.L.B.) y otras ligas profesionales de beisbol en el mundo. Esa alianza resulta extraordinaria y sorprendente. Lamentablemente, esa gestión colectiva no se implementa cuando se trata de estructurar el equipo olímpico nacional para eventos regionales, continentales y mundiales.

Ese cónclave, fundado en el año 2005 ha facilitado la integración de LIDOM, FEDOBE, Comité Olímpico y el Gobierno, sin ningún inconveniente técnico o económico, durante un corto y especial periodo de tiempo, empatía que no se presenta en ninguna otra disciplina en el país. Incluso, el futbol que en los últimos diez (10) años persigue una estructura profesional, con grandes inversiones del sector privado y estatal, parecida a la de LIDOM, no ha logrado concitar una alianza con esas características.

Dada la alta calidad técnica del evento producto de la participación de los equipos nacionales de los países participantes, con muchas de las estrellas que forman parte de las treinta (30) franquicias del beisbol organizado de los Estados Unidos de Norteamérica, esa relación institucional estatal y no-gubernamental, capta la atención diligente de  nuestros gerentes y ejecutivos del Deporte Dominicano e n todas sus estructuras. Lamentablemente, ese equipo de trabajo estatal y privado no se pone de acuerdo para diseñar e implementar una propuesta estratégica que impulse el desarrollo del beisbol amateurs y de paso, el beisbol profesional en todo el país, pero de manera especial, en las ocho (8) provincias de la región Sur de la Nación.

Resulta contraproducente a la vista de quienes aman y disfrutan el beisbol dominicano en cualquiera de sus etapas, facetas y categorías, ver como FEDOBE, LIDOM, y el Comité Olímpico y el Gobierno, durante tres años y medio, mantienen una distancia rayana, tosca y en el mayor de los casos fingida, cuya pose queda derribada como por arte de magia, inmediatamente llegan las fechas previas al ya mencionado clásico mundial de béisbol que organiza y mercadea la Major League Baseball (M.L.B.).

Nuestro béisbol  requiere hoy más que nunca la integración total y permanente de todas las instancias que hacen vida a su derredor. Ella es nuestra principal disciplina deportiva (Clubes, Ligas, Equipos Independientes, Equipos Profesionales, Equipos de los Complejos del Béisbol Norteamericano, entre otros) por la práctica masiva y constante que niños, jóvenes y adultos llevan a cabo en todo el territorio nacional.

Francisco Camacho, Antonio Acosta, Juan Núñez y Vitelio Mejía, deben propiciar junto a patrocinadores, dueños de equipos, ligas profesionales y amateurs, así como con los treinta (30) campamentos de la Major League Baseball (M.L.B.), establecidos de manera permanente en el país, una ronda de reuniones que armonice los criterios metodológicos mediante los cuales nuestra pelota adquiera el nivel gerencial que su incidencia mundial demanda. Esa ronda de encuentros debe establecer normas y criterios objetivos en lo económico, técnico y organizativo de todas las acciones de la principal disciplina deportiva del país durante el año, y durante todos los años

Es fundamental en ese proceso de planificación, diseñar un periodo de diez (10) años de trabajo sostenido para garantizar que en el Caribe, el continente y el mundo, nuestro béisbol, y de hecho, nuestro país, continúen siendo considerados centro estratégico para el desarrollo de talentos con calidad internacional.

Esos cuatro (4) ejecutivos del deporte dominicano, armados de voluntad política, pueden impulsar la toma planificada de decisiones estratégicas en torno al crecimiento y consolidación del béisbol dominicano. Ellos deben saber que en estos tiempos la práctica de nuestra principal disciplina deportiva no es sólo un hecho formativo. Además de una actividad altamente recreativa, también se ha convertido en una profesión muy lucrativa, no sólo para los que ingresan brillantemente al terreno de juego, sino también, para entrenadores, técnicos, dirigentes, médicos, psicólogos, fisioterapeutas, cronistas, scout de talentos, organizadores de escuelas, constructores de instalaciones, preparadores de terreno de juego, personal de seguridad, y su entorno. También para aquellos que están detrás de las luces y las cámaras, como los expertos en estadísticas, árbitros y anotadores, entre un sinfín de acciones y actividades bien renumeradas en pesos o en dólares, que han hecho del béisbol en el Caribe, el continente y el mundo, un espacio laboral de alto atractivo laboral, para quienes de una forma u otra hacen vida en su estructura funcional.

Esa realidad económica ha motivado la integración organizada de expertos en naciones hermanas como Panamá, Colombia, Venezuela, Puerto Rico, México, Nicaragua y Cuba, implementando programas para la captación y desarrollo de talentos. Hasta el momento esa dinámica y necesaria gestión laboral ha favorecido la consolidación del béisbol dominicano, desde el punto de vista industrial, desmejorando sensiblemente los niveles competitivos de nuestras representaciones olímpicas. Hasta el año 2018 en curso, la participación de nuestras selecciones nacionales en eventos internacionales en sus distintas categorías, ha sido un rotundo fracaso, sobre todo, desde la categoría juvenil hasta la superior.

Destacan en ese nefasto panorama, nuestra participación en los Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en Barranquilla, Colombia en el 2018, así como el mundial Sub-23/2018. Aunque en los pasados Juegos Olímpicos Tokio 2020, obtuvimos un honroso tercer lugar en la categoría superior, luego de pasar un tortuoso proceso de clasificación regional.   

Nuestras buenas actuaciones en el clásico mundial de béisbol, aunque importantes para destacar mercadológica y turísticamente hablando el desarrollo de nuestra principal disciplina deportiva, corresponden a un evento organizado fuera de la programación anual de la Federación Dominicana de Béisbol y el cacareado ciclo olímpico nacional. Como hemos visto en los últimos veinte años, esa metodología de trabajo deportivo que ha impulsado el Comité Olímpico Internacional, y que debe ser observado por todos los países afiliados a este, no siempre facilita a nuestro país  sus mejores recursos humanos para formar las selecciones del Béisbol Olímpico Nacional.

En cambio los atletas participantes en el se magno evento del béisbol profesional mundial, aunque dominicanos de nacimiento o por adopción, han adquirido la categoría de estrellas de la disciplina, producto del seguimiento y desarrollo de los programas de crecimiento, implementados por las treinta (30) franquicias de la Major League Baseball (M.L.B.), en el país y en territorio norteamericano. Como sabemos esa relación se fundamenta en una puntual y bien formulada propuesta salarial entre los equipos y los talentos. Su presencia en ese escenario es obligatorio y está contemplada en su contrato de trabajo.  

Ese alto nivel técnico que exhibe nuestro equipo en el clásico mundial de béisbol, es el que guardando las distancias técnicas y competitivas, debieran exhibir nuestras selecciones nacionales desde el nivel juvenil hasta el amateurs en las distintas competencias bajo calendario regional o mundial, diseñado por la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA); Organización Deportiva, Centro Americana y del Caribe (ODECABE), la Federación Internacional de Beisbol, y el Comité Olímpico Internacional.

Según el censo deportivo nacional del año 2006, diseñado y organizado por el Ministerio Deportivo, cuyo extraordinario trabajo de investigación se hizo bajo la coordinación general del talentoso cronista deportivo Heriberto Morrison, con la asesoría y supervisión técnica de la Dirección Nacional de Estadísticas, de todas las entidades deportivas existentes en el país, las ligas deportivas son las de mayor cantidad en todo el territorio nacional. Como sabe o debe saber todo el que dirige o impulsa la práctica deportiva en la nación, las ligas deportivas a diferencia de los clubes deportivos, y los clubes deportivos y culturales, son aquellas entidades del deporte nacional que entrenan, practican y desarrollan diversos eventos (con sus propios recursos) del béisbol organizado, especialmente desde las categorías menores hasta clase “A” o Amateurs, casi en su nivel profesional.

Es muy posible que las mismas participen en los torneos organizados en algunas ocasiones por las asociaciones de béisbol afiliadas a la Federación Dominicana de Béisbol, pero generalmente éstas diseñan y llevan a cabo sus propios eventos durante cada año, y propician varios intercambios con equipos locales o internacionales. Esa programación particular siempre la desarrollan al margen de los eventos diseñados por la Fedobe y la asociación del municipio al cual pertenecen.

Debo destacar que muchas de las ligas, sus dirigentes y entrenadores, organizan regularmente cada año más eventos que la Federación de esa disciplina, y muchas de sus asociaciones afiliadas. Como ejemplo de esa aseveración señalo las convocatorias que cada tres o cuatro meses realizan las ligas: Payero, Mercedes, hermanos Rojas Alou, y la javilla entre tantas, al acto inaugural y los partidos de sus respectivos eventos, haciendo énfasis especial en las categorías de menor edad. Esa misma metodología la implementan desde hace más de cincuenta (50) años en el interior del país, las Ligas y Asociaciones Regionales en sus respectivas provincias y municipios.  

Las convocatorias a eventos nacionales por parte de la Federación y sus asociaciones afiliadas, son esporádicas, por lo que deducimos que su incidencia en la práctica masiva del béisbol en el país, resulta en cierta medida superficial y mínima para la trascendencia de nuestra principal disciplina deportiva. Desde mi particular punto de vista, los ejecutivos y técnicos de la Federación Dominicana de Béisbol Aficionado (Fedobe), han hecho  muy poco esfuerzo por articular junto al Comité Olímpico Dominicano, la LIDOM, el Ministerio de Deportes y la Major League Baseball (M.L.B.) Béisbol, una alianza que redimensione la presencia del béisbol dominicano en los eventos del Caribe, el continente y el mundo. En gran medida, parte de esa responsabilidad operativa, corresponde también al Comité Olímpico Dominicano, al Ministerio de Deportes y a la Liga Dominicana de Beisbol Profesional del país (LIDOM).    

Aparentemente los actuales ejecutivos de la Federación Dominicana de Béisbol Amateurs y el Comisionado de Béisbol del gobierno, no han valorado el carácter eminentemente industrial y empresarial que ha adquirido en el país y el mundo, el béisbol organizado. En estos tiempos donde lo importante es crear un producto que luzca en condiciones extraordinarias en las grandes ligas, la competencia entre naciones se ha trasladado del estadio a los complejos de formación y preparación de talentos. Dirigentes, técnicos, fisioterapeutas, entrenadores y gerentes, hacen los esfuerzos necesarios por contratar en todo el mundo, pero de manera particular en la llamada cuenca del Caribe, los mejores talentos del béisbol latinoamericano para el mejor béisbol del mundo.

Pensar y decirlo de esta forma es una verdad que no escapa a la realidad del béisbol organizado de estos años. Que la Fedobe, Inc., el Comité Olímpico Dominicano (COD), el Comisionado Nacional de Beisbol Profesional, y el Ministerio de Deportes no lo analicen de esa forma, es un criterio que respetamos pero que no compartimos. Por la apatía que advertimos en esos funcionarios y dirigentes ante ese fenómeno real, entendemos que están fuera del contexto actual del desarrollo de la disciplina deportiva de mayor importancia en el país, y una de las más importantes en el mundo.  

El momento es para rediseñar y relanzar de la mejor manera posible, el béisbol dominicano, tanto el amateurs como el profesional, ante los ojos del país, el continente y el mundo.

Para lograr esa meta en un tiempo prudente no mayor de diez (10) años, los ejecutivos y dirigentes deportivos del país deben formularse y tratar de contestarse debemos formularnos e inquietudes claves sobre nuestra principal disciplina deportiva. Entre tantas, destacamos las siguientes:

  1. ¿Cuáles empresas o instituciones estatales comprenderán la importancia del béisbol para nuestro país, y dispondrán de recursos económicos permanentes, para que la Federación Dominicana de Beisbol (Fedobe), Inc., organice y desarrollo anualmente cada uno de sus torneos?
  • ¿Asumirán de manera institucional y personal el Comité Olímpico Dominicano (COD, LIDOM, Fedobe, Comisionado de Béisbol, el Ministerio de Deportes y la Presidencia de la República, el relanzamiento del béisbol dominicano, como política de Estado?
  • ¿Gestionarán la Federación Dominicana de Peloteros Profesionales y el Comisionado Nacional de Béisbol, la creación de dos (2) o más franquicias de béisbol profesional para la Región Sur del país? Desde cuál año?
  • ¿Incluirá el Ministerio de Estado de Deportes y Recreación, en su presupuesto del año 2022, los recursos necesarios para la construcción y remodelación de los estadios municipales de cada una de las diez (10) provincias de la Región Sur del país?
  • ¿Está consciente el ministro de deportes, y su equipo de técnicos y asesores, sobre la importancia del béisbol como Marca-país?
  • ¿Entiende el Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Dominicano (COD) y el respectivo de la Federación Dominicana de Beisbol (Fedobe), inc., el valor que ante el continente y el mundo posee nuestro país por la incidencia técnica y mediática de su principal disciplina deportiva?
  • ¿Podría el despacho presidencial en algún momento de la presente gestión, valorar la importancia del béisbol en la Sociedad Dominicana, como para diseñar e implementar un programa de esfuerzos logísticos, técnicos y económicos que garanticen su desarrollo sostenido en un período máximo de diez (10) años?
  • ¿Están conscientes los actuales propietarios de franquicias del béisbol profesional, los ejecutivos de LIDOM y el Ministerio de Deportes, sobre la necesidad de crear dos (2) o más franquicias en la región sur del país?
  • ¿La Presidencia de la República incluyó en el presupuesto 2022, la construcción y remodelación de todos los estadios de béisbol (profesional y amateurs) del país?
  • ¿Alguna vez en su vida el presidente de la República, tanto el actual y los pasados, sus ministros, los senadores, diputados y síndicos han jugado béisbol? ¿Entienden y valoran el significado cultural, social, político, económico y turístico de nuestra principal disciplina deportiva?
  1. ¿Los peloteros dominicanos en condición de retiro estarían en disposición de contribuir en los aspectos logísticos, técnicos y económicos para que nuestro béisbol garantice un sitial de preferencia competitiva en el béisbol del mundo? Estarían dispuestos los directivos y gerentes deportivos del país, a motivarlos a que colaboren con el desarrollo de su pasión profesional y personal?
  1. ¿En qué momento del año 2022, la Liga Dominicana de Beisbol Profesional (LIDOM), el Comité Olímpico Dominicano (COD), la Federación Dominicana de Beisbol (Fedobe), el Comisionado Nacional de Béisbol Profesional, y el Ministerio de Estado de Deportes, harán las gestiones necesarias ante la presidencia de la República para que se construyan los estadios profesionales siguientes: El de la provincia Santo Domingo, el de San Juan, el de La Vega, Puerto Plata, Barahona, Azua y Bani?
  1. ¿Pueden y deben nuestros peloteros de grandes ligas invertir en los nuevos estadios, y en las franquicias nacionales para garantizar el desarrollo  sostenido de nuestra principal disciplina deportiva? Se opondrán a esa acción positiva los gerentes de los equipos tradicionales y la Liga Dominicana de Beisbol Profesional (LIDOM)?
  1. ¿Estará el gobierno central en la mejor disposición de invertir recursos logísticos, técnicos y económicos desde la segunda mitad del año 2022, para remodelar, adecuar y ampliar las condiciones físicas de los estadios Juan Marichal, Tetelo Vargas, Julián Javier, Temistocles Metz y Francisco Micheli, de modo que nuestras infraestructuras adquieran el perfil profesional que demanda el béisbol de estos tiempos?
  1. ¿Los ejecutivos del Estado Dominicano, los funcionarios deportivos, y las instancias nacionales del deporte olímpico, podrán llevar a cabo negociaciones con la Major League Baseball (M.L.B.) y sus treinta (30) franquicias instaladas en el país, para contar con su inversión logística, técnica y económica, de modo que contribuyan con el diseño del relanzamiento de nuestro béisbol en todos sus niveles operativos y estructuras funcionales?
  1. ¿Estará la comunidad periodística dominicana, en especial, la crónica deportiva, dispuesta a contribuir con sus artículos y reflexiones, para que la industria del béisbol dominicano alcance su máximo nivel de desarrollo?
  1. ¿En qué medida los fanáticos del béisbol en el país, estarían dispuestos a contribuir con el desarrollo y consolidación de su disciplina preferida?

Definitivamente, hablar o escribir de béisbol en el país es invadir la privacidad psicológica y por consiguiente lúdica de más de siete (7) millones de sus habitantes. Sin ánimos de dimensionar aún más su incidencia en nuestras costumbres y tradiciones, debemos aceptar como un hecho tangible que la Sociedad Dominicana Come y respira béisbol todos los días de su vida.

Ante esa genuina realidad, nuestra principal disciplina deportiva demanda de los principales poderes del Estado, de la estructura olímpica y del deporte en sentido general, la creación de un organismo, que mediante un sostenido proceso de planificación estratégica, garantice su pleno y sostenido desarrollo. Para la generación restante del siglo veinte (XX) y aquella que conforman la mezcla de la generación equis (X) y los Millennials, el Béisbol Dominicano sigue siendo una tradición nacional, pero con el ingrediente industrial y empresarial en que la extraordinaria infraestructura del espectáculo deportivo de estos tiempos, la ha convertido.

De cara a la próxima década, ejecutivos estatales, atletas, técnicos y dirigentes olímpicos, deben sentarse cuanto antes, y por más de una ocasión en la mesa del diálogo, con la firme convicción de despejar la mayor proporción de inquietudes en torno al béisbol infantil, juvenil, amateurs, profesional y olímpico del país.

¿Por qué y para qué hacer estas necesarias rondas de análisis y planificación en torno a una sola disciplina deportiva en el país?

Igual que el fútbol en Brazil, Argentina, África, México o España, Portugal, Suiza, Inglaterra, Francia, Alemania, EE.UU., cuya práctica y manifestación ocupa un lugar relevante dentro de la estructura de poderes estatales, la pelota dominicana debe recibir un tratamiento parecido. Estamos ante un hecho relevante de nuestra idiosincrasia, cuya incidencia mundial ha permitido el reconocimiento de nuestra humilde nación en los más encumbrados espacios de la órbita geográfica. Somos el territorio que en segundo lugar produce y coloca en el mercado internacional los talentos de un negocio que mueve miles de millones de dólares al año. Hasta hace unos veinte (20) años ese resultado lo alcanzaba el país por puro esfuerzo natural, sin la presencia diaria y constante de campos de entrenamientos de la Major League Baseball (M.L.B.) en su territorio. Ahora que los tenemos en nuestro espacio de vida, y que sabemos el valor real que posee nuestro béisbol ante el mundo, debemos diseñar las estructuras y normas que nos consoliden como parte de los diez (10) países líderes del béisbol amateurs y profesional en el mundo.

He visto y ustedes también, los esfuerzos que tras nuestro sitial hacen naciones hermanas como México, Cuba, Venezuela, Panamá, Puerto Rico y Colombia. Esa fructífera labor de sus ejecutivos, atletas, dirigentes y técnicos no es al azar. Se fundamenta en bases reales y procura desarrollar talentos para el gran espectáculo: Las grandes ligas del béisbol en los Estados Unidos de Norteamérica. La principal motivación está dada por el carácter profesional, industrial y empresarial, que en los últimos veinte (20) años ha adquirido el béisbol en nuestros países.

Sin ningún interés de faltarse a la modestia, hemos pasado de sencillos y esporádicos exportadores de talentos, a grandes y sistemáticos formadores y exportadores de grandes figuras del más extraordinario evento beisbolístico en el mundo: Las Grandes Ligas de los Estados Unidos de Norteamérica.

¿Qué organismo o figura estatal en el país podría recibir la condición económica, técnica, logística y política como para convertirse en el súper mecanismo de administración, control y fiscalización de nuestra principal disciplina deportiva?

Lógicamente tendría que ser el Comisionado Nacional de Béisbol Amateurs y Profesional del país. Su nuevo organigrama, sus reglamentos funcionales, su poder económico y político, esta figura, actualmente frágil e infuncional, en una súper estructura de dirección, administración, control y promoción del béisbol en el país y del mundo. En palabras muy expectantes y quizás risibles en estos momentos, ese organismo debería pasar a denominarse: Ministerio de Estado de Béisbol de la República Dominicana.   

Autor: Agustín Cortés Robles *

Presidente Actual de la Sociedad Deportiva Dominicana, Inc.

Pasado Presidente del Club Deportivo Cultural, organizado,

Siglo XX (CLUDECOS XX)

Pasado Presidente de la Asociación de Baloncesto del

Distrito Nacional (ABADINA)

Pasado Secretario General de la Asociación de Clubes y Ligas del

Distrito Nacional (ASOCLUDISNA)

Pasado Vocal de la Federación Dominicana de Baloncesto (FEDOMBAL)

E-mail: aguscor2001@yahoo.es

Brenda Guerrero

Periodista

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