Santo Domingo.– El dirigente político Manolo Pichardo, miembro de la Dirección Central y secretario de Asuntos Internacionales del partido Fuerza del Pueblo, afirmó que el reciente conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán debe entenderse más allá de la narrativa oficial, al sostener que responde a una lucha por la hegemonía económica y monetaria global.
Durante su participación en el programa Propuesta de la Noche, conducido por el periodista Manuel Jiménez, por Teleimpacto, el dirigente consideró que “existe un consenso entre analistas internacionales en que Estados Unidos subestimó la capacidad de resistencia de Irán”, al tiempo que destacó el carácter histórico y estratégico de esa nación.
“Irán no es solo un país, es una civilización milenaria, con experiencia en conflictos y una cultura de defensa que ha sido puesta a prueba durante décadas”, expresó.
Pichardo sostuvo que Washington no previó el nivel de preparación iraní, asegurando que “Irán llevaba más de 20 o 30 años preparándose para un escenario como este”, en un contexto donde, a su juicio, la confrontación con Israel también forma parte de un objetivo geopolítico más amplio.
En ese sentido, afirmó que el interés principal de Estados Unidos no es el desarrollo nuclear iraní, sino la preservación de su dominio económico global. “La causa fundamental de esta intervención es que el petrodólar está en juego”, indicó.
Explicó que el modelo económico estadounidense depende en gran medida del dólar como moneda de reserva internacional. “Estados Unidos es una economía basada en servicios, fundamentalmente financieros. Mientras el resto del mundo produce bienes reales, ellos intercambian papeles por riqueza tangible”, dijo.
El dirigente agregó que ese esquema enfrenta una crisis progresiva, especialmente tras decisiones como la retención de activos rusos. “Muchos países comenzaron a desconfiar del sistema financiero internacional y a salir del dólar, comprando oro o utilizando otras monedas”, señaló.
En ese contexto, destacó el papel de economías emergentes agrupadas en los BRICS, indicando que “hoy representan cerca del 40% del PIB mundial, cuando en sus inicios apenas alcanzaban el 16%”.
Sobre la narrativa de que Irán buscaba desarrollar armas nucleares, Pichardo cuestionó lo que calificó como un “doble rasero”. “Estados Unidos tiene miles de ojivas nucleares y ha sido el único país en utilizarlas. Israel también posee armamento nuclear, pero no permite supervisión internacional”, afirmó.
Asimismo, consideró que las acciones militares podrían haber fortalecido sectores más radicales dentro de Irán. “Al eliminar a líderes moderados, se abre paso a posiciones que ahora sí impulsan el desarrollo nuclear como mecanismo de defensa”, advirtió.
El dirigente insistió en que el trasfondo del conflicto también incluye la disputa con China. “Se busca frenar el avance del petro-yuan y proyectos estratégicos como la Franja y la Ruta, donde Irán juega un papel clave”, explicó.
En términos económicos, alertó sobre las consecuencias globales de una escalada del conflicto. “Si esto se profundiza, podríamos entrar en un proceso recesivo de años”, afirmó, señalando el impacto directo en los precios del petróleo, el gas, los fertilizantes y otros insumos esenciales.
“El cierre de rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz afectaría no solo la energía, sino también la cadena de suministro global, incluyendo alimentos y tecnología”, precisó.
Pichardo también se refirió a las tensiones internas en Estados Unidos, indicando que existe oposición tanto en sectores políticos como militares. “Hay líderes demócratas y republicanos, e incluso mandos militares, que han manifestado preocupación por las consecuencias de una escalada”, dijo.
En cuanto a las posibilidades de un acuerdo, valoró positivamente los recientes anuncios de un posible alto al fuego, aunque llamó a la cautela. “Hay que esperar la versión de ambas partes, porque en una guerra la primera víctima es la verdad”, expresó.
Subrayó además la desconfianza de Irán frente a los procesos de negociación. “Han ocurrido ataques en medio de conversaciones previas, lo que dificulta que vuelvan a sentarse en la mesa con confianza”, indicó.
Finalmente, Pichardo consideró que la presión internacional podría ser determinante para evitar una escalada mayor. “Hay actores globales como China, Rusia y países europeos que tienen intereses en evitar un conflicto de gran escala”, concluyó.


