Despachando con el presidente de la República; miércoles 2 de marzo.

Este miércoles 02 de marzo acudo a la Mansión Presidencial, como de costumbre a las nueve de la mañana (9:00 A.M.) y trato de ingresar por la puerta que da acceso a lo misma por la calle Dr. Delgado. Al acercarme, pregunto a los guardias de seguridad si las visitas han sido suspendidas, pues la misma estaba cerrada. En adecuada actitud informativa uno de los dos militares destacados allí me explica que el ingreso continúa regular, pero que debo hacerlo por la puerta de la Avenida México.

Autor: Agustín Cortés

Allá me dirijo e ingreso sin ningún inconveniente. En recepción anuncian mí ya regular visita al mandatario. Del despacho presidencial autorizan mi acceso a esas oficinas, me facilitan la acreditación correspondiente y me dirijo a ese invariable encuentro laboral donde tengo la oportunidad de despachar algunos asuntos de Estado con el primer ejecutivo de la Nación.

Este con toda indulgencia ha aceptado que le oriente y comparta inquietudes y aspectos de la sociedad que muchas veces los funcionarios y asistentes no conocen, o por sus múltiples ocupaciones no pueden tratar al Señor Presidente. Durante mi recorrido, veo muchos ciudadanos ingresando como yo a la casa de gobierno y otros, desempeñando sus funciones cotidianas allí.

Al ingresar al despacho presidencial me reciben sonrientes y muy amables los y las asistentes del Señor Presidente: Eilyn, Lourdes, Mercedes y Efrén. Me ofrecen café, agua, té. Les agradezco la oferta para más adelante, pues ya he tomado café con leche y un ligero desayuno en mi casa.

Bien, como usted disponga señor Cortés, me externa Eilyn, asistente personal y jefe del gabinete presidencial, quien a seguidas me dice que debemos esperar al Señor Presidente unos minutos, pues se encuentra despachando asuntos urgentes con otros funcionarios. Entonces le pregunto: ¿Pero se hará la reunión de hoy entre él y yo? Beltrán me contesta el Señor Presidente me envió personalmente para decirle que este encuentro semanal es vital y necesario para su gestión.

Que no lo puede variar por nada, quizás solo por una emergencia familiar o nacional. Despreocúpese señor Cortés el encuentro se hará un poco más tarde, pero lo haremos y con la presencia activa del Señor Presidente de la República, me confirma el joven asistente presidencial.

En ese instante recibo una llamada de mi amigo Ramón Rosario Cocco, profesor de la Escuela de Comunicación Social, UASD, hombre de mucho talento laboral, pero además un firme abanderado del progreso y las reivindicaciones sociales de su natal, Villa Mella y todo el país. Este me había dicho con anterioridad a esta cita presidencial que deseaba acompañarme para tratarle algunos asuntos importantes de su pueblo y el país, al Señor Presidente.

Le contesté a mi hermano de grandes jornadas uasdianas, sociales y culturales, que no me podía tomar esa libertad pues no contaba con la anuencia del Señor Presidente para ello, ni de sus asistentes. Que era muy seguro que si me acompañara perdería su tiempo, pues de la recepción no pasaría, situación que también me hacía sentir mal. Ante esa dura pero real aclaración, el profesor Rosario Cocco entonces atinó a entregarme por escrito sus ideas, y además me las motivó de manera verbal, de modo que se las presentara al Señor Presidente al encontrarnos. Me dijo en ese instante, no dude usted que yo lo llame en el momento en que usted despacha con él, para que usted me lo ponga al teléfono.

Le contesté al maestro Cocco que con todo gusto lo haría, pero siempre contando con la anuencia del Señor Presidente de la República. Le tomo la llamada profesor Ramón Rosario Cocco la llamada y me pregunta: ¿Está reunido con el número uno ahora maestro? Le contesto que no, que está despachando otros asuntos de Estado, pero que me atenderá en unos minutos, me han confirmado sus asistentes. Qué bueno, me contesta el amigo y maestro Cocco, porque los temas que yo le entregué y traté a usted, le convienen a mi comunidad y al país, pero sobre todo, irían en beneficio de su gestión de gobierno. Le respondo, muy bien maestro, puede estar seguro de que los trataré con el Señor Presidente al encontrarnos, y como le saqué varias copias los dejaré en muy buenas manos en el despacho presidencial.

Me da las gracias y nos despedimos. Eilyn regresa del despacho presidencial y me informa que el Presidente se tomará unos minutos más de los previstos, que por favor, lo excuse, pero que está muy preocupado con que mis inquietudes traídas el día de hoy no se puedan desarrollar totalmente cuando él haga acto de presencia; me externa, que ante esa eventualidad el Presidente le autorizó a empezar el desarrollo de los temas, con la seguridad de que estos serán atendidos por el mismo Presidente en su momento, y despachados hacia las dependencias respectivas para que sean atendidos y resueltos cuanto antes.

Le contesto que no hay inconveniente alguno para empezar a despachar con él, porque confío plenamente en las disposiciones y atenciones que hasta el momento me ha dispensado el Señor Presidente de la República.

Entonces Eilyn llama hacia nosotros a la asistente del despacho presidencial Noelia Shephard y le solita de manera cordial tomar y conservar los aspectos nodales de nuestra conversación.

Entre los tratados están:

  1. Construcción del multiuso del Club Mil Flores, los Tres Brazos, Zona Oriental

2. Reparación Club Calero, Villa Duarte, Zona Oriental, un compromiso de campaña.

3. Construcción de la extensión de la UASD, Santo Domingo Norte (Villa Mella).

4. . Aplicación de la figura legal de los fideicomisos en la agropecuaria. Esa inquietud me fue planteada por el profesor jubilado UASD, Pedro Fermín.

5. Proponer al sector empresarial del país cuatro (4) fideicomisos electrónicos tipo Punta Catalina partiendo desde cero, con la ayuda del Estado, pero con la responsabilidad del sector privado en mayor medida (70/30). Estos generadores se ubicarían: Uno en el Este, dos en el Cibao, y uno en el Sur profundo.

6. Punta Catalina debe ser declarado un fideicomiso del Pueblo Dominicano, aunque con alguna participación privada, pero no total. Ese es el punto de vista que la gente dice y desea en todas partes.

7. Disponer la creación e implementación de ochenta (80) mercados permanentes del Inespre a nivel nacional. Serían dos (2) para provincias de población promedio, y distribuir los restantes de manera equitativa entre las provincias: Santiago, Distrito Nacional, y la provincia Santo Domingo.

8. Atender de manera urgente los siguientes aspectos: a. Inyección económica e implementación de proyectos en el Ministerio de Cultura. b. Inyección económica y reactivación funcional del Ministerio de Deportes. c. Inyección económica y reorientación de los planes operativos del Ministerio de Interior y policía para disminuir la delincuencia.

Me interrumpe Eilyn y me agradece que yo poseo por escrito todos los aspectos mencionados. Que de esa forma le resulta más fácil presentarlos al Presidente y despacharlos hacia las áreas de atención ejecutiva para lograr su solución lo antes posible. Agrega además, que algunos, como los fideicomisos agropecuarios y eléctricos le sugerirá al Señor Presidente colocarlos en la agenda del próximo Consejo de Gobierno.

De pronto se abre la puerta del despacho del Presidente y sale él acompañado con varios funcionarios, entre estos el Ministro Administrativo de la Presidencia de la República, el Ministro de Obras Públicas, el Ministro de Agricultura, el Ministro de la Presidencia, el Presidente del Consejo Nacional de Hombres de Empresa y los Directores Generales del Inepre y los Comedores Económicos.

Me saluda de manera cordial, y me presenta a los que no he tratado anteriormente, y les solicita a todos sentarse un momento e n el antedespacho.

El Señor Presidente continúa con la palabra y externa: mira Agustín hoy no he podido reunirme contigo, pero gran parte de nuestras inquietudes las traté con ellos.

Casi todas van a llegar al Pueblo en los próximos días, puedes estar seguro. Los funcionarios se miran unos y otros y murmuran, ahhh… este es el amigo!!!

Sé que hoy, como cada miércoles has traído nuevas e importantes inquietudes del Pueblo Dominicano. Mi asistente Eilyn tiene instrucciones precisas de anotarlas todas y analizarlas conmigo cuanto antes. Cuenta con eso, no lo dudes.

Al finalizar su intervención me dice que si deseo agregar alguna otra inquietud. Le agradezco el gesto. Aprovecho el momento para destacar las atenciones de sus asistentes, y el entusiasmo que noto en sus funcionarios para la implementación de las medidas despachadas con él en encuentros anteriores. Entonces me dice gracias una vez más por tu presencia y aportaciones.

No me falles el próximo miércoles. Te espero a las 9 y 15 de la mañana. Aprovecho para decirte que Doña Milagros no pudo asistir, porque ya tenía una tarea ineludible. Te prometo su presencia para la próxima semana, y la del jefe del gabinete social del gobierno, Francisco Antonio Peña Guaba. Hasta la próxima semana, Señor Presidente.

Me despido y voy caminando por los pasillos del palacio. Me suena el teléfono, es el profesor Ramón Rosario Cocco de nuevo, y me pregunta cómo me fue en la reunión, que si pude ver al primer mandatario.

Le contesto que sí, que todo salió bien y que le entregué sus inquietudes. Me contesta wooooow… que palo, gracias profesor. Tenemos que juntarnos pronto en Villa Mella para disfrutar de unos chicharrones.

Por: Agustín Cortés

Un simple ciudadano

Brenda Guerrero

Periodista

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